Dos Maneras de Vivir: Con Dios o Sin Dios (1). Por la Pastora Veronica Meza

En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Efesios 2:12

El apóstol Pablo recuerda a los cristianos su condición anterior: antes de su conversión vivían sin Dios, sin Cristo.                                                                                                                                      ¿Algunos de ustedes viven así?  Entonces lo principal falta a su vida, incluso si piensan que la viven a  plenitud, pues todos sus proyectos se limitan a un horizonte terrenal: no  tienen esperanza.

La muerte les puede parecer como un inmenso y angustioso punto de   interrogación.   Prefieren no pensar en ella, pero no queda otro remedio.

Pero podemos vivir con Dios, como lo hizo Enoc, uno de los primeros  hombres citados en la Biblia.

Vivir con Dios es primeramente conocerle como él es realmente, y no como nosotros nos lo imaginamos.

Se reveló a los hombres mediante su Hijo Jesucristo, quien mostró a la vez la santidad de Dios, que no soporta el pecado, y su amor que salva al

pecador.

Toda persona que acepta el perdón que Jesús obtuvo en la cruz del Gólgota llega a conocer a Dios como un Padre amante y que desea nuestro bien.

Sabe que puede contar con él para todas las circunstancias de su vida en la tierra, y tiene la inquebrantable certeza de pasar la eternidad con Jesús en el paraíso.

Sólo existen estas dos maneras de vivir.

Todavía hoy, Dios nos propone vivir realmente la verdadera vida

1Timoteo 6:19 De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el

futuro y obtendrán la vida verdadera.

Él, el Creador de todo lo que vive, sabe que sólo una vida con él es la que vale la pena ser vivida.

 

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte…

Sin fe es imposible agradar a Dios. Hebreos 11:5-6

 

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