El Espíritu Santo en la Biblia

En las lenguas originales de la Biblia la palabra «espíritu» inicialmente  quería decir «soplo».

El soplo evoca lo que es invisible, sin dejar de ser real y activo (Juan 3:8).

El soplo también está ligado a la vida.

Así, el Espíritu de Dios evoca el poder misterioso e invisible de Dios.

Pero el Espíritu Santo es más que un poder.

En varios textos de la Biblia hallamos que

“el Espíritu dice” (Hechos 8:29; 10:19; 1 Timoteo 4:1),

conduce, escoge, envía, da testimonio, establece, etc. (Hechos 13:4; 16:6; 20:28).

El Espíritu Santo es, pues, una persona.

El Espíritu Santo obró en la creación del mundo, como lo hace para con toda vida física y espiritual (Job 34:14-15; Juan 3:8).

También actúa para dar a los hombres un conocimiento intuitivo de Dios (Job 32:8).

Él ilumina su conciencia para llevarlos a reconocer sus faltas (Juan 16:8).

Da al creyente una nueva vida espiritual que lo pone en relación con Dios (Ezequiel 36:26-27).

El Espíritu de Dios comunica al creyente sensibilidad frente a los demás y fuerza para vivir en el mundo de una manera que honre a Dios                   (Gálatas 5:22).

Lo reviste de fuerza moral, de sabiduría, de dignidad, y lo preserva del mal (Job 27:3-4).

Como el Espíritu es una persona, y una persona divina, debo someterme a él.

Debo tener cuidado de no contristarlo, de dejarme conducir por él confiando en su poderoso sostén.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Juan 3:8

Lectura Adicional:

Cantares 5-6 – Apocalipsis 8 – Salmo 142 – Proverbios 29:26-27

 

Categories: Uncategorized
Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial