¡No Erréis! (1)

No erréis; las malas conversaciones (o compañías) corrompen las buenas costumbres. 1 Corintios 15:33

En sus epístolas el apóstol Pablo emplea varias veces la expresión “No erréis”, con el sentido de “no os engañéis”. Estas advertencias van dirigidas a los creyentes.
La primera se halla en el versículo de hoy. No es mezclándonos y asociándonos a personas incrédulas como las llevaremos a la fe. Al contrario, más bien somos nosotros los que seremos arrastrados a deshonrar al Señor.

El apóstol Pedro vivió esta amarga experiencia. Estaba seguro de que nunca negaría a su maestro, que sería capaz de ir con él hasta la muerte. Pero de repente se halló en compañía de personas que aparentemente eran indiferentes a Jesús, las cuales mediante sus preguntas lo llevaron a negarle.

Así Pedro negó a su maestro tres veces consecutivas, y cada vez con mayor insistencia (Marcos 14:29-31, 66-72).
No pensemos que somos más fuertes que el apóstol. Reconozcamos la sabiduría de nuestro Dios; él nos explica que si algo limpio entra en contacto con algo sucio, lo limpio se mancha, y lo que está sucio no se limpia (Hageo 2:10-13).

Amigos cristianos, ¡cuidado con nuestras compañías! Dios puede enviarnos a lugares difíciles para hablar de él.
Si lo hace debemos obedecer sin temor, pues nos acompañará.

Pero en cuanto a nuestras decisiones diarias, recordemos el primer versículo del Salmo 1: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”.

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