Telescopio Espacial (1)

Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades… Él hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número. Job 9:9-10

Hoy en día, para explorar el Universo, los astrónomos disponen de telescopios en órbita. Estas maravillas de la tecnología permiten franquear la ligera opacidad de la atmósfera que deforma la radiación luminosa y ganar un paso más a la «frontera» visible del Universo.

A medida que el hombre observa el cosmos con instrumentos cada vez más sofisticados, siente vértigo ante esas fabulosas dimensiones. Cuando sabemos que sólo nuestra galaxia, la Vía Láctea, estaría compuesta por más de 200.000 millones de estrellas, ¿Cómo no sentirse asombrado ante la grandeza del Creador?

¿Qué es el hombre en un universo tan grande? En cuanto a sus dimensiones físicas, una criatura insignificante. En cambio, constituye ciertamente el sistema más complejo de la creación, como también su coronamiento.

Un científico decía: «En cierto modo el Universo sabía que el hombre iba a venir. Desde su origen es como si estuviese programado para recibir a un ser inteligente».

Los que leen la Biblia con humildad saben y comprenden mediante la fe que el Universo fue constituido por la Palabra de Dios (Hebreos 11:3)
“Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres ” (Isaías 40:26).

Pero el Creador también es el Dios que se manifiesta a su criatura (Génesis 16:13), y lo hace para que sea feliz.

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