Una Buena Salud Espriritual por la Pastora Veronica Meza

 

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.  1 Pedro 2:1-2

Los médicos especializados en dietética están ahí para recordarnos la importancia de tener una alimentación equilibrada a fin de asegurar el crecimiento normal de los niños y mantener la buena salud de los adultos.  Una carencia de vitaminas, puede tener serias consecuencias.

En el ámbito espiritual sucede lo mismo.,    Un cristiano, al principio de su nueva vida, es comparado a un niño recién nacido. Necesita leche, imagen de la Palabra de Dios, para crecer normalmente. Si deja de leerla o escucharla, su crecimiento sufrirá las consecuencias. Pero si la desea   ardientemente, crecerá. El adulto necesita alimento sólido. Es la Palabra, el comprenderá mejor la profundidad de la verdad.

Puede suceder que un creyente permanezca demasiado tiempo como un niño, (Hebreos 5:11-14). La causa de ese fastidioso retraso es, como en el caso de los hebreos, que nos hemos vuelto perezosos para escuchar.

 

Hay arboles en miniatura, los bonsais, tienen 60 a 80 anos, como una gran coliflor, sus raíces caben en una  maceta ,se obtiene este resultado, contrario a la   naturaleza, tallando las raíces y manteniendolo al límite de la supervivencia.

¿Será que nuestra vida cristiana se parezca a esos árboles en miniatura?     Nuestra vida espiritual tiene cierta autenticidad, pero a veces parece tan débil,  triste, falta del verdadero gozo, del aire, del testimonio.

Jesus nos salvó y desea que seamos testigos fieles reflejando la paz, el amor, el gozo que nos comunica si vivimos cerca de él, fuente de la vida.

Jesús dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí… de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38). Entonces nuestra vida I   interior se desarrollará y no permaneceremos sumidos en nosotros mismos,      tendremos el valor de proclamar que Jesús es nuestro Salvador y que quiere y puede ser el Salvador de todos los hombres.

Quizás usted se excuse arguyendo que su vida está llena de muchas cosas,     y  cosas útiles. Pero no descuidemos lo fundamental: sentarse a los pies de Jesús para escuchar su palabra, como lo hacía María de Betania (Lucas 10:38-42).

 

 

 

 

Categories: Uncategorized
Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial